Retrato de una mujer con cabello rizado y sonrisa, fondo con posters coloridos en la pared.

Hola, soy celina regina

Soy acompañante de duelos relacionales y, desde mi rol de mediadora, te ofrezco un espacio seguro para dar claridad y sentido a lo vivido en tus vínculos.

Mi recorrido comenzó cuando decidí reconectar con mi valor personal y habitar con más presencia mi vida cotidiana.

En ese proceso descubrí algo fundamental: la forma en que me trataba a mí misma era también la forma en que el mundo aprendía a vincularse conmigo.

A partir de ahí, se inició un trabajo profundo de restauración interior que, con el tiempo, me permitió sostener vínculos más claros, respetuosos y comprometidos.

Lo vincular es mi eje.

He transitado ambos extremos del desequilibrio relacional, y desde esa experiencia he aprendido a leer con precisión los hilos invisibles que sostienen muchas de las injusticias emocionales que se viven —en la familia, en la pareja o en las amistades.

Mi enfoque es personal, sensible y estructurado.

Me acompañan herramientas como la astrología, el tarot y la numerología, pero sobre todo una escucha profunda, el compromiso ético y un deseo muy claro de dignidad emocional para quien transita un duelo, una ruptura o una transformación vincular.

Desde este espacio, ofrezco asesorías uno a uno, donde se entrelazan espiritualidad, análisis lógico y auto observación, en un entorno tranquilo, ético y contenedor.

Si sientes que es momento de mirar tus vínculos con más claridad y respeto, te invito a iniciar tu propio proceso de Alquimia Vincular.

Aquí hay espacio para ti.

Bienvenida/o


¿Por QUÉ “acompañante de duelos relacionales”?

Porque en algún momento de nuestras vidas todos nos encontramos frente a un final, una ruptura o un cambio en la forma de vincularnos. A veces es la despedida de una pareja, otras es la distancia con un amigo, el conflicto con la familia o el cierre de un ciclo laboral que nos marcó. Estos procesos no siempre son reconocidos como duelos, pero el cuerpo y el corazón los viven así: con pérdidas, preguntas y un reacomodo interno que puede ser tan desafiante como revelador.

Elegí ser acompañante de duelos relacionales porque creo profundamente en la dignidad emocional: en que nadie debería transitar estos tránsitos en soledad ni sin un espacio seguro donde procesar, entender y reescribir lo que vivió.

Mi labor no es dar respuestas cerradas ni fórmulas rápidas, sino ofrecer un espacio de presencia, escucha y claridad para que puedas nombrar lo que duele, reconocer lo que se repite y elegir con conciencia cómo seguir.

No acompaño solo a cerrar historias, sino a honrarlas; no solo a dejar ir, sino también a integrar lo aprendido y abrirte a vínculos más justos, respetuosos y creativos.

Ser acompañante de duelos relacionales es, para mí, una forma de cuidar lo más valioso que tenemos: nuestra capacidad de vincularnos con nosotros mismos y con los demás de manera consciente.